Anoche no podía dormir, me sentía angustiada. Por la mañana había tomado una larga ducha porque me fastidia el calor, la alergia al aire acondicionado, y porque muchas veces me siento así y no se porque.
Abro mi correo electrónico y una de mis alumnas me escribe: “Fabi, una mala noticia ...“ Me cuesta respirar porque estoy congestionada, pero en ese momento sentía que no me llegaba el suficiente oxígeno al cerebro para poder entender lo que pasaba.
Una de las chicas se había ahorcado con un cable, dicen que “por amor”. Buscaba desesperadamente en el correo el nombre, más datos, pero no había nada más. Caminé como un zombi la distancia que separa mi casa de la avenida principal para tomar un taxi.
Una de sus compañeras la había encontrado en esa habitación húmeda y oscura, intentó reanimarla pero fue inútil. Cuando la policía llegó ya estaba muerta.
Esta mañana había escrito un post haciendo un resumen de las vacaciones que comenzaron, muchas veces escribo cosas pero no las publico, por falta de tiempo, o porque simplemente cada vez se hace más difícil publicar desde un proxy.
Todavía no puedo ordenar ideas, me pasé toda la tarde con mi amigo, hablando de todo, pero aún siento que estoy ausente. Dimos un par de vueltas alrededor del edificio, pero no logro sentir nada. Cuando quiten las vallas quisiera subir a la habitación para asegurarme que no ha quedado encerrada y angustiada con lo que pasó.
Ayer por la noche con BW estuvimos aquí, yo con mi angustia, hacía demasiado calor para caminar, y aunque tenía un tifón que me bramaba dentro, trataba de controlarme porque me parece injusto que tenga que soportar mis locuras.
¿Cómo alguien de 17 o 18 años puede decidir morir por amor?
lunes 29 de junio de 2009
lunes 8 de junio de 2009
Registrar nuestra familia en China (Capítulo UNO)
El pasado viernes por la tarde fuí al Registro Civil de mi ciudad, si bien había consultado su página web, tenía otras preguntas que quería hacerlas personalmente. Me acompañó unas de mis alumnas, pues la idea era que me dieran toda la información en chino.
Tengo que confesar, que si hay una cosa de este país que me gusta mucho, es que aquí se puede encontrar solución para todo. Así que la lógica me indicaba que era mejor seguir el camino chino para no alterar la armonía. Y el camino chino incluía dos autobuses para llegar hasta el edificio del Registro Civil. El primer autobús tiene un recorrido de un poco más de una hora al centro de la ciudad, pero la charla se hizo amena, así que cuando nos dimos cuenta, estábamos esperando el segundo autobús, el cual nos dejaría en la puerta del Registro. Habíamos sacado la dirección de la página web, pero cuando llegamos, un señor muy simpático nos dijo que las oficinas se habían mudado y nos dió un papelito con la nueva dirección.
El calor era agobiante, los autobuses pasaban llenos y no había taxis libres, hasta que finalmente encontramos uno y pudimos llegar a la nueva sede del Registro. En un cartel que está a la entrada buscamos la oficina correspondiente, y subimos al sexto piso, una vez allí una empleada nos indicó a que puerta dirigirnos. En la oficina no había nadie, pero tras consultar apareció una señora muy amable, que solo hablaba chino, así que con la ayuda de mi alumna me dispuse a explicarle de la manera más sencilla posible que “dos extranjeros, de diferentes países, nos queremos casar en Ningbo”. La mujer respiró aliviada y dijo “Ah, es muy fácil”. Una sonrisa enorme se me dibujó en la cara, y entonces puse toda mi atención a sus preguntas, para ver si cumplíamos con todos los requisitos.
Para que dos extranjeros nos podamos casar en este Registro Civil, necesitamos: 1) Pasaporte; 2) Permiso de trabajo y residencia en esta Ciudad; 3) Certificado de Soltería; 4) Un certificado por parte de nuestro País o Consulado que diga que “nuestro país admite la ley china” (logicamente todo traducido al mandarín). Con los tres primeros requisitos no había ningún problema, pero cuando escuche el cuarto, sentí que se me paralizaba el corazón (sí, soy exagerada).
BW puede registrar nuestro matrimonio en el Consulado de Holanda, ellos lo admiten, pero en mi Consulado no, para poder registrar mi matrimonio en Argentina tengo que hacer un proceso judicial, y un Juez mediante su veredicto o sentencia ordena al Registro la inscripción o registro de un matrimonio llevado a cabo en el exterior.
Continúe con mi sonrisa por fuera, pero por dentro se erupcionó el volcán, entonces no pude dejar de pensar en como iba a solucionar eso. Pasé nuevamente el fin de semana buscando información por todos lados, algo que me diera una idea, aunque al lunes siguiente pensaba llamar a primera hora al Cónsul. Como si fuera poco, había encontrado una página sobre una Gestoría en Argentina que podía tramitar mi certificado de soltera a la brevedad, les escribí, me contestaron inmediatamente, pero cuando le remití mis datos, me respondieron que mi provincia (Santa Fe) no emitía certificados de soltería, y me preguntaban si en algún momento había tenido residencia en otra provincia. Pues los últimos 12 años antes de venir a China viví en Capital Federal, pero nunca hice cambio de domicilio, así que esto me había frustrado nuevamente.
Hasta que ayer por la tarde, pude comunicarme con el Consulado y me dieron al menos una esperanza “parece que ellos me pueden ayudar”. En principio podrían emitir un certificado que diga que según mi pasaporte y mi DNI soy soltera, y les he enviado por mail, las copias de los requisitos que me dieron en el Registro, para ver con precisión que es lo que piden que diga el certificado respecto a la ley china.
Ya estamos renovando visas y contratos de trabajo, así que Dios mediante, ni bien tengamos nuestros respectivos certificados, vamos al Registro Civil y registramos “nuestra familia”.-
Fe de erratas: "El Consulado Argentino si registra un matrimonio celebrado en China, pero solo en un libro de registros, para que este surja sus efectos legales como tal, necesitamos realizar el procedimiento que la legislación argentina prevee para los matrimonios celebrados en el exterior."
Tengo que confesar, que si hay una cosa de este país que me gusta mucho, es que aquí se puede encontrar solución para todo. Así que la lógica me indicaba que era mejor seguir el camino chino para no alterar la armonía. Y el camino chino incluía dos autobuses para llegar hasta el edificio del Registro Civil. El primer autobús tiene un recorrido de un poco más de una hora al centro de la ciudad, pero la charla se hizo amena, así que cuando nos dimos cuenta, estábamos esperando el segundo autobús, el cual nos dejaría en la puerta del Registro. Habíamos sacado la dirección de la página web, pero cuando llegamos, un señor muy simpático nos dijo que las oficinas se habían mudado y nos dió un papelito con la nueva dirección.
El calor era agobiante, los autobuses pasaban llenos y no había taxis libres, hasta que finalmente encontramos uno y pudimos llegar a la nueva sede del Registro. En un cartel que está a la entrada buscamos la oficina correspondiente, y subimos al sexto piso, una vez allí una empleada nos indicó a que puerta dirigirnos. En la oficina no había nadie, pero tras consultar apareció una señora muy amable, que solo hablaba chino, así que con la ayuda de mi alumna me dispuse a explicarle de la manera más sencilla posible que “dos extranjeros, de diferentes países, nos queremos casar en Ningbo”. La mujer respiró aliviada y dijo “Ah, es muy fácil”. Una sonrisa enorme se me dibujó en la cara, y entonces puse toda mi atención a sus preguntas, para ver si cumplíamos con todos los requisitos.
Para que dos extranjeros nos podamos casar en este Registro Civil, necesitamos: 1) Pasaporte; 2) Permiso de trabajo y residencia en esta Ciudad; 3) Certificado de Soltería; 4) Un certificado por parte de nuestro País o Consulado que diga que “nuestro país admite la ley china” (logicamente todo traducido al mandarín). Con los tres primeros requisitos no había ningún problema, pero cuando escuche el cuarto, sentí que se me paralizaba el corazón (sí, soy exagerada).
BW puede registrar nuestro matrimonio en el Consulado de Holanda, ellos lo admiten, pero en mi Consulado no, para poder registrar mi matrimonio en Argentina tengo que hacer un proceso judicial, y un Juez mediante su veredicto o sentencia ordena al Registro la inscripción o registro de un matrimonio llevado a cabo en el exterior.
Continúe con mi sonrisa por fuera, pero por dentro se erupcionó el volcán, entonces no pude dejar de pensar en como iba a solucionar eso. Pasé nuevamente el fin de semana buscando información por todos lados, algo que me diera una idea, aunque al lunes siguiente pensaba llamar a primera hora al Cónsul. Como si fuera poco, había encontrado una página sobre una Gestoría en Argentina que podía tramitar mi certificado de soltera a la brevedad, les escribí, me contestaron inmediatamente, pero cuando le remití mis datos, me respondieron que mi provincia (Santa Fe) no emitía certificados de soltería, y me preguntaban si en algún momento había tenido residencia en otra provincia. Pues los últimos 12 años antes de venir a China viví en Capital Federal, pero nunca hice cambio de domicilio, así que esto me había frustrado nuevamente.
Hasta que ayer por la tarde, pude comunicarme con el Consulado y me dieron al menos una esperanza “parece que ellos me pueden ayudar”. En principio podrían emitir un certificado que diga que según mi pasaporte y mi DNI soy soltera, y les he enviado por mail, las copias de los requisitos que me dieron en el Registro, para ver con precisión que es lo que piden que diga el certificado respecto a la ley china.
Ya estamos renovando visas y contratos de trabajo, así que Dios mediante, ni bien tengamos nuestros respectivos certificados, vamos al Registro Civil y registramos “nuestra familia”.-
Fe de erratas: "El Consulado Argentino si registra un matrimonio celebrado en China, pero solo en un libro de registros, para que este surja sus efectos legales como tal, necesitamos realizar el procedimiento que la legislación argentina prevee para los matrimonios celebrados en el exterior."
jueves 4 de junio de 2009
Questo Giorno!!!
5.10 AM me despierta una fuerte discusión, no es la primera vez, ni será la última, pero esta vez estaba durando más tiempo de lo normal, así que me puse mis pantuflas y corrí a la ventana.
Vivo en un sexto piso y todas las ventanas estaban cerradas, mi vecina debió estar bastante enojada para trasladar la discusión con su esposo a la mitad de la calle frente al condominio, y gritar tan fuerte que logró despertar a más de uno.
Debo confesar que llegué un poco tarde, ya todo el vecindario rodeaba la bifurca, y la policía se había apersonado en el lugar.
Eché un vistazo alrededor, y todas las ventanas estaban abiertas, y los vecinos al igual que yo, en pijamas mirando el espectáculo.
Los esposos, también en pijama y pantuflas no dejaban de recriminarse cosas, un policía trataba de calmar a la mujer, pero producía el efecto contrario, ella cada vez estaba más enojada.
En el transcurso del melodrama apareció el lechero, con su bicicleta motorizada y su refrigerador verde.
El lechero es una persona joven, pero el toque de gracia son unos anteojos de sol CH (de mujer) con detalles brillantes, que lo transforman en el hombre mosca, y aunque esté lloviendo los lleva puesto. Pero he de recalcar que es una persona muy amable, que hasta se quita las gafas de sol para saludar, cuando uno por casualidad va saliendo del edificio, mientras el va colocando con mucha paciencia cada botella de leche en su respectivo casillero.
Los casilleros son pequeñas cajas verdes que están empotradas en la pared, justo a la entrada del edificio, cada uno tiene un pequeño candado.
La primera vez que me crucé con el lechero, este se quitó las gafas y me dijo “Buenos días Maestra buena” (早上好老师好!). No me sorprendió que supiera que soy maestra, porque como somos los únicos extranjeros que vivimos en este condominio, seguramente alguna vez me vió y las personas de seguridad le dieron mi biografía no autorizada. Cuando le contesté el saludo, me preguntó si podía entender el dialecto, y le dije que un poco. Entonces aprovechó para ofrecerme sus productos, tenía un speech memorizado. Entendí que no solo tenía leche, sino también leche saborizada, yogurt, y algunos jugos frutales.
Cuando las personas son sumamente amables, a mí, me cuesta muchísimo decir NO, pero es entonces cuando aparece la imagen de BW, quien me habría recriminado hacer un gasto innecesario.
Pero volviendo al relato de los hechos, esta mañana (madrugada), el lechero apareció en escena; primero se bajó de su bicicleta y se ubicó en primera fila para observar lo que pasaba, al rato volvió a montar su bicicleta y se puso a tocar bocina para que los curiosos que estaban obstaculizando su acceso de entrada al condominio le hicieran paso.
Despertar así para una persona normal sería una catástrofe, pero a mí me parece algo de lo más pintoresco: “todos en pijama en la mitad de la calle, un matrimonio gritándose, el lechero con sus gajas CH, tocando bocina como si estuviera en medio de un embotellamiento, en plena hora pico”.
Así que ya desvelada, regué las plantas, me preparé el desayuno y me dispuse a escribir.
Vivo en un sexto piso y todas las ventanas estaban cerradas, mi vecina debió estar bastante enojada para trasladar la discusión con su esposo a la mitad de la calle frente al condominio, y gritar tan fuerte que logró despertar a más de uno.
Debo confesar que llegué un poco tarde, ya todo el vecindario rodeaba la bifurca, y la policía se había apersonado en el lugar.
Eché un vistazo alrededor, y todas las ventanas estaban abiertas, y los vecinos al igual que yo, en pijamas mirando el espectáculo.
Los esposos, también en pijama y pantuflas no dejaban de recriminarse cosas, un policía trataba de calmar a la mujer, pero producía el efecto contrario, ella cada vez estaba más enojada.
En el transcurso del melodrama apareció el lechero, con su bicicleta motorizada y su refrigerador verde.
El lechero es una persona joven, pero el toque de gracia son unos anteojos de sol CH (de mujer) con detalles brillantes, que lo transforman en el hombre mosca, y aunque esté lloviendo los lleva puesto. Pero he de recalcar que es una persona muy amable, que hasta se quita las gafas de sol para saludar, cuando uno por casualidad va saliendo del edificio, mientras el va colocando con mucha paciencia cada botella de leche en su respectivo casillero.
Los casilleros son pequeñas cajas verdes que están empotradas en la pared, justo a la entrada del edificio, cada uno tiene un pequeño candado.
La primera vez que me crucé con el lechero, este se quitó las gafas y me dijo “Buenos días Maestra buena” (早上好老师好!). No me sorprendió que supiera que soy maestra, porque como somos los únicos extranjeros que vivimos en este condominio, seguramente alguna vez me vió y las personas de seguridad le dieron mi biografía no autorizada. Cuando le contesté el saludo, me preguntó si podía entender el dialecto, y le dije que un poco. Entonces aprovechó para ofrecerme sus productos, tenía un speech memorizado. Entendí que no solo tenía leche, sino también leche saborizada, yogurt, y algunos jugos frutales.
Cuando las personas son sumamente amables, a mí, me cuesta muchísimo decir NO, pero es entonces cuando aparece la imagen de BW, quien me habría recriminado hacer un gasto innecesario.
Pero volviendo al relato de los hechos, esta mañana (madrugada), el lechero apareció en escena; primero se bajó de su bicicleta y se ubicó en primera fila para observar lo que pasaba, al rato volvió a montar su bicicleta y se puso a tocar bocina para que los curiosos que estaban obstaculizando su acceso de entrada al condominio le hicieran paso.
Despertar así para una persona normal sería una catástrofe, pero a mí me parece algo de lo más pintoresco: “todos en pijama en la mitad de la calle, un matrimonio gritándose, el lechero con sus gajas CH, tocando bocina como si estuviera en medio de un embotellamiento, en plena hora pico”.
Así que ya desvelada, regué las plantas, me preparé el desayuno y me dispuse a escribir.
martes 2 de junio de 2009
Tarde de lluvia en la Tierra Amarilla ...
Llueve, y afuera reina el silencio absoluto que precede a la hora de la cena. Son las 16.20 PM, pero a esta hora ya es difícil encontrar un taxi en la calle. A las 17.00 PM comenzará el rito sagrado de la cena, algunos lo harán en casa en compañía de la familia, otros en el restaurante de paso donde la señora cocina comida casera, o en cualquiera de los tantos restaurantes que abundan por doquier, o en la misma calle donde ya se ordenan los carritos con la comida rápida.
Las prostitutas de la cuadra donde vivo ya levantaron las persianas y corrieron las cortinas, lucen sus vestidos de gala, mezcla de niñas colegialas con chicas superpoderosas. Después de la cena los clientes vendrán a visitarlas.
Algunos lugares fingen ser casas de masajes o peluquerías, pero en la esquina de mi casa, las chicas están lisa y llanamente paradas detrás de los ventanales con sus pestañas postizas y su sonrisa de muñeca, cual si fueran maniquies en los escaparates.
Abrí las ventanas y huele rico, se mezcla el aroma de los fritos y las especias en la densa humedad. Mientras cocino brócolis y papas al vapor, el arroz se cuece en la máquina.
Una alumna me ha llamado para que nos juntemos a charlar después de mi última clase de las 20.00 PM. Creo que fuí bastante dura con ella en la última clase, ya que hice referencia a su falta de atención en el último período.
A veces el amor nos llega así de golpe, irrumpe en nuestras vidas de manera tal, que hasta el cuerpo se reciente. Se enamoró, y como decimos en criollo “perdió los estribos”: gastritis, dolores de cabeza, llantos incontrolables, etc.
Este año la diversidad ha reinado en mi curso, la diversidad en toda su amplitud. Y yo sigo fingiendo no saber nada, o no darme cuenta, mientras veo como a muchos las hormonas les estallan por todas partes. El amor no sabe de géneros, ni de tiempos, el amor es urgente.
Las prostitutas de la cuadra donde vivo ya levantaron las persianas y corrieron las cortinas, lucen sus vestidos de gala, mezcla de niñas colegialas con chicas superpoderosas. Después de la cena los clientes vendrán a visitarlas.
Algunos lugares fingen ser casas de masajes o peluquerías, pero en la esquina de mi casa, las chicas están lisa y llanamente paradas detrás de los ventanales con sus pestañas postizas y su sonrisa de muñeca, cual si fueran maniquies en los escaparates.
Abrí las ventanas y huele rico, se mezcla el aroma de los fritos y las especias en la densa humedad. Mientras cocino brócolis y papas al vapor, el arroz se cuece en la máquina.
Una alumna me ha llamado para que nos juntemos a charlar después de mi última clase de las 20.00 PM. Creo que fuí bastante dura con ella en la última clase, ya que hice referencia a su falta de atención en el último período.
A veces el amor nos llega así de golpe, irrumpe en nuestras vidas de manera tal, que hasta el cuerpo se reciente. Se enamoró, y como decimos en criollo “perdió los estribos”: gastritis, dolores de cabeza, llantos incontrolables, etc.
Este año la diversidad ha reinado en mi curso, la diversidad en toda su amplitud. Y yo sigo fingiendo no saber nada, o no darme cuenta, mientras veo como a muchos las hormonas les estallan por todas partes. El amor no sabe de géneros, ni de tiempos, el amor es urgente.
viernes 29 de mayo de 2009
Una piedra en mi camino, capítulo DOS ...
Después de los estudios, y ese olor a desinfectante tan propio de los hospitales, aquel lunes lo único que quería era poder volver a mi casa. Así que cuando acordamos con el Dr. Li que tendría que internarme el miércoles siguiente, me sentí aliviada. Al menos tenía dos noches para dormir en mi cama, y un día completo para mí.
Pero, como el tiempo es tirano, cuando nos dimos cuenta era miércoles por la mañana y había que emprender viaje nuevamente.
Esta vez me esperaban los estudios prequirúrgicos de rigor, más análisis de sangre, radiografías, electrocardiogramas. Y hacer el depósito de los gastos de la operación, más estadía en el hospital, por adelantado.
Llegamos puntual, inmediatamente me hicieron todos los estudios. Cuando finalizamos subimos al piso 12 para buscar la habitación que me habían asignado. En ese momento la estaban limpiando, así que nos pidieron volver en un par de horas.
Dejamos nuestras cosas, y fuimos a almorzar con BW. Subway es una cadena de restaurantes que hace sanwiches, tiene diferentes variedades de pan, y uno puede elegir el tamaño, y los sabores, así como el relleno.
BW se eligió su especial italiano picante, y yo opté por uno sencillo de pechuga de pollo. Mientras almorzábamos sentí que era uno de esos momentos perfectos, donde uno se siente bien con la tarea cumplida, y quizás hasta uno se puede autoengañar que congelaría ese momento para siempre. Pero lo cierto, es que en las últimas semanas, cualquier cosa que comía me sentaba muy mal. Y después de aquel almuerzo estuve más segura que nunca que tenía que operarme para terminar de una vez por todas con ese malestar.
Terminamos de almorzar y hubo que volver al hospital, BW tenía que volver a casa, y yo quería que me secuestraran los extraterrestres. Durante el transcurso de la tarde de ese miércoles los residentes comenzaron a desfilar por la habitación 205, y aunque el médico me había recomendado de que hablara con todos, yo no tenía ganas de hablar con nadie. Me sumergí en la lectura de mi libro de antropología, y de vez en cuando me entretenía con el canal de noticias.
Llegó el día jueves, la charla con la nutricionista, la visita del Dr. Li por si me quería operar ese mismo día o esperar el día siguiente. La visita del anestesista con una enciclopedia de papeles para firmar. Ya me había puesto en las manos de Dios, así que consentí cuanto papel me acercaron, ya ni me interesaba leer. El anestesista me preguntó si tenía “un último deseo” a lo que respondí irónica si pensaba matarme, y ni lerdo ni perezoso me respondió “solo 4 sobre 10.000 personas son alérgicas a la anestesia y se quedan en la sala de operación”. No pude contener la risa, y nos terminamos riendo los dos. A esas alturas me replanteé si era una buena idea seguir adelante, de todas maneras todos los papeles decían que podía cancelar todo en cuanto quisiera. Pero algo me decía que debía confiar.
A partir de las 8 de la noche ya no podía comer ni beber nada hasta el día siguiente, incluso tenía que tomar una ducha y si no podía dormir me iban a inyectar un calmante. Pero recé y me quedé dormida. Me desperté un poco antes de las 6 AM y nos intercambiamos un par de mensajes con BW que ya estaba en el tren camino al hospital, sabíamos que nos veríamos cuando la cirugía terminara. Escuche música, recé más. A las 7 AM me vinieron a buscar, ya estaba lista, me había puesto la bata y la cofia. Un señor muy amable me hizo acostar sobre la camilla y me tapó con una sábana verde. Recorrimos varios pasillos hasta llegar a la sala anterior al quirófano. Eramos unas 15 personas, ordenadas en 2 filas, de un lado estaban las mujeres y del otro los hombres. Me pusieron en la fila de los hombres por lo cual quedé frente a una chica muy joven que se veía muy triste. Le sonreí como dándole aliento, ella me devolvió la sonrisa, y entonces necesité rezar otra vez. Pensé que difícil sería no creer en nada, yo que he pasado mi vida aferrada a Dios, buscándolo en todos lados, y encontrándolo siempre en el lugar menos esperado, que solo me basta invocarlo y soy capaz de saltar desde una montaña.
Todo el mundo hablaba chino y se mostraba relajado, me preguntaron algunas cosas fáciles que pude responder, y me dijeron que me quedara tranquila que todo saldría bien.
Finalmente llegaron las enfermeras del equipo del Dr. Li, y me explicaron en inglés que me colocarían una guía para comenzar a inyectarme los medicamentos necesarios. Comenzaron a llevarnos uno por uno a nuestros respectivos quirófanos, y cuando ya estaba en el mio, me quedé asombrada de toda la tecnología que tenía ese lugar. La enfermera me explicó que debían entubarme, que lo harían cuando ya estuviera dormida, pero que cuando me despertara moviera los pies para que la enfermera que estuviera pendiente de mí me ayudara a respirar y así poder sacarme el tubo que tendría en la garganta. Me colocó algo en la guía y me hizo contar, pero me dormí muy rápido. Cuando desperté les dije que me dolía la panza y me dieron un calmante, me llevaron a la habitación y BW me estaba esperando.
Poco a poco un terrible dolor de espalda se apoderó de mí, el Dr. Li me explicó que toda la tensión de la operación se había acumulado en la espalda y que seguramente estaría así por dos o tres días. La primera noche fue terrible, pero a la madrugada me pude levantar y con pequeños paseos trataba de relajar mi espalda.
Finalmente el dolor de espalda cedió, pero se transformó en una neuritis en mi pierna izquierda, la cual todavía sigue un poco dormida y para la cual estoy tomando vitaminas B1 y B12.
Pero el domingo por la tarde pude volver a mi casa. Que felicidad poder volver a dormir en mi cama. El Dr. Li dijo que si no tengo ningún dolor no es necesario que vuelva, pero debería volver una vez que pase la infección para controlar el funcionamiento de mi hígado y así quedarme tranquila. Agradecer es poco, hemos aprendido muchísimo. Con el post operatorio ha comenzado mi batalla contra la obesidad.
No puedo consumir nada que contenga grasas por un tiempo, y debo garantizarle a mi cuerpo 3 raciones de verduras y 2 raciones de frutas por día. Consumir más pescado, y recordarme cada día que soy obnívora, y que mi cuerpo necesita una dieta variada.
El Dr. Li estaba asombrado por mi anemia, y al preguntarme que comía quedó horrorizado. En solo dos semanas he bajado 9 kg. y es un aliciente importante. Cada quien tiene su propia batalla, pero la guerra que he tenido toda mi vida con la comida no se la deseo a nadie.
Seguiremos en este Bosque de la China viviendo cada experiencia con la misma intensidad de siempre.
Pero, como el tiempo es tirano, cuando nos dimos cuenta era miércoles por la mañana y había que emprender viaje nuevamente.
Esta vez me esperaban los estudios prequirúrgicos de rigor, más análisis de sangre, radiografías, electrocardiogramas. Y hacer el depósito de los gastos de la operación, más estadía en el hospital, por adelantado.
Llegamos puntual, inmediatamente me hicieron todos los estudios. Cuando finalizamos subimos al piso 12 para buscar la habitación que me habían asignado. En ese momento la estaban limpiando, así que nos pidieron volver en un par de horas.
Dejamos nuestras cosas, y fuimos a almorzar con BW. Subway es una cadena de restaurantes que hace sanwiches, tiene diferentes variedades de pan, y uno puede elegir el tamaño, y los sabores, así como el relleno.
BW se eligió su especial italiano picante, y yo opté por uno sencillo de pechuga de pollo. Mientras almorzábamos sentí que era uno de esos momentos perfectos, donde uno se siente bien con la tarea cumplida, y quizás hasta uno se puede autoengañar que congelaría ese momento para siempre. Pero lo cierto, es que en las últimas semanas, cualquier cosa que comía me sentaba muy mal. Y después de aquel almuerzo estuve más segura que nunca que tenía que operarme para terminar de una vez por todas con ese malestar.
Terminamos de almorzar y hubo que volver al hospital, BW tenía que volver a casa, y yo quería que me secuestraran los extraterrestres. Durante el transcurso de la tarde de ese miércoles los residentes comenzaron a desfilar por la habitación 205, y aunque el médico me había recomendado de que hablara con todos, yo no tenía ganas de hablar con nadie. Me sumergí en la lectura de mi libro de antropología, y de vez en cuando me entretenía con el canal de noticias.
Llegó el día jueves, la charla con la nutricionista, la visita del Dr. Li por si me quería operar ese mismo día o esperar el día siguiente. La visita del anestesista con una enciclopedia de papeles para firmar. Ya me había puesto en las manos de Dios, así que consentí cuanto papel me acercaron, ya ni me interesaba leer. El anestesista me preguntó si tenía “un último deseo” a lo que respondí irónica si pensaba matarme, y ni lerdo ni perezoso me respondió “solo 4 sobre 10.000 personas son alérgicas a la anestesia y se quedan en la sala de operación”. No pude contener la risa, y nos terminamos riendo los dos. A esas alturas me replanteé si era una buena idea seguir adelante, de todas maneras todos los papeles decían que podía cancelar todo en cuanto quisiera. Pero algo me decía que debía confiar.
A partir de las 8 de la noche ya no podía comer ni beber nada hasta el día siguiente, incluso tenía que tomar una ducha y si no podía dormir me iban a inyectar un calmante. Pero recé y me quedé dormida. Me desperté un poco antes de las 6 AM y nos intercambiamos un par de mensajes con BW que ya estaba en el tren camino al hospital, sabíamos que nos veríamos cuando la cirugía terminara. Escuche música, recé más. A las 7 AM me vinieron a buscar, ya estaba lista, me había puesto la bata y la cofia. Un señor muy amable me hizo acostar sobre la camilla y me tapó con una sábana verde. Recorrimos varios pasillos hasta llegar a la sala anterior al quirófano. Eramos unas 15 personas, ordenadas en 2 filas, de un lado estaban las mujeres y del otro los hombres. Me pusieron en la fila de los hombres por lo cual quedé frente a una chica muy joven que se veía muy triste. Le sonreí como dándole aliento, ella me devolvió la sonrisa, y entonces necesité rezar otra vez. Pensé que difícil sería no creer en nada, yo que he pasado mi vida aferrada a Dios, buscándolo en todos lados, y encontrándolo siempre en el lugar menos esperado, que solo me basta invocarlo y soy capaz de saltar desde una montaña.
Todo el mundo hablaba chino y se mostraba relajado, me preguntaron algunas cosas fáciles que pude responder, y me dijeron que me quedara tranquila que todo saldría bien.
Finalmente llegaron las enfermeras del equipo del Dr. Li, y me explicaron en inglés que me colocarían una guía para comenzar a inyectarme los medicamentos necesarios. Comenzaron a llevarnos uno por uno a nuestros respectivos quirófanos, y cuando ya estaba en el mio, me quedé asombrada de toda la tecnología que tenía ese lugar. La enfermera me explicó que debían entubarme, que lo harían cuando ya estuviera dormida, pero que cuando me despertara moviera los pies para que la enfermera que estuviera pendiente de mí me ayudara a respirar y así poder sacarme el tubo que tendría en la garganta. Me colocó algo en la guía y me hizo contar, pero me dormí muy rápido. Cuando desperté les dije que me dolía la panza y me dieron un calmante, me llevaron a la habitación y BW me estaba esperando.
Poco a poco un terrible dolor de espalda se apoderó de mí, el Dr. Li me explicó que toda la tensión de la operación se había acumulado en la espalda y que seguramente estaría así por dos o tres días. La primera noche fue terrible, pero a la madrugada me pude levantar y con pequeños paseos trataba de relajar mi espalda.
Finalmente el dolor de espalda cedió, pero se transformó en una neuritis en mi pierna izquierda, la cual todavía sigue un poco dormida y para la cual estoy tomando vitaminas B1 y B12.
Pero el domingo por la tarde pude volver a mi casa. Que felicidad poder volver a dormir en mi cama. El Dr. Li dijo que si no tengo ningún dolor no es necesario que vuelva, pero debería volver una vez que pase la infección para controlar el funcionamiento de mi hígado y así quedarme tranquila. Agradecer es poco, hemos aprendido muchísimo. Con el post operatorio ha comenzado mi batalla contra la obesidad.
No puedo consumir nada que contenga grasas por un tiempo, y debo garantizarle a mi cuerpo 3 raciones de verduras y 2 raciones de frutas por día. Consumir más pescado, y recordarme cada día que soy obnívora, y que mi cuerpo necesita una dieta variada.
El Dr. Li estaba asombrado por mi anemia, y al preguntarme que comía quedó horrorizado. En solo dos semanas he bajado 9 kg. y es un aliciente importante. Cada quien tiene su propia batalla, pero la guerra que he tenido toda mi vida con la comida no se la deseo a nadie.
Seguiremos en este Bosque de la China viviendo cada experiencia con la misma intensidad de siempre.
jueves 21 de mayo de 2009
Una piedra en mi camino, capítulo UNO ...
La primera barrera, culturalmente hablando, al llegar a China, en mi modesta opinión es la lengua. No solo porque se trata de una lengua muy diferente a las lenguas occidentales, sino por el tiempo que una persona necesita para asimilar una nueva lengua y tener un acabado entender de las cosas, que como ya sabrán, todo este mundo del lenguaje encierra mucho más que palabras y gramática.
Es por eso que día a día, en este proceso de apertura de China al mundo, más y más personas aprenden como segunda lengua el inglés. Y he aquí un punto sobre el cual se podría escribir un tratado: El negocio de la enseñanza del inglés en China.
Pero ese es otro tema, y esto es apenas el encabezamiento para relatar como funciona Servicios Internacionales en el Hospital Escuela de Hangzhou.
China, tanto como mi país, son muy burocráticos, y para cada paso que uno necesita dar dentro de una Institución, ya sea educacional, o de servicios, hay un montón de papeles que rellenar, estampillados, sellos, etc. Y el hospital no es una excepción.
Basicamente, la función de Servicios Internacionales es: Diferentes médicos y especialistas que hablan inglés y una enfermera que habla inglés acompañará al paciente a hacer todos y cada uno de los pasos necesarios.
Cuando uno se comunica por teléfono para solicitar un turno, lo atenderá una enfermera que habla inglés, y que le dará el turno más próximo, que puede ser al día siguiente, en caso de que no sea una urgencia para lo cual uno puede acudir el mismo día. La enfermera le dará las indicaciones necesarias para acudir a la primera consulta con un médico directamente relacionado a su dolencia. Es decir, acudir a la consulta con 12 horas de ayuno para realizar los primeros estudios.
El día que fuimos a la primera consulta, nos recibió una enfermera muy amable y 8 AM en punto el Dr. Li me hizo pasar a su consultorio. Chequeo y preguntas de rigor, yo entendí todo, pero WB que habla perfecto inglés quedó con cara de duda. Lo primero que me preguntó al salir fue si yo había entendido todo, y claro que entendí, porque es el vocabulario que uso todos los días para comunicarme con las personas chinas que hablan inglés conmigo.
Durante la consulta, el Dr. Li escribió un montón de cosas en su ordenador y rellenó varios formularios, todo en perfecta armonía. Cuando salimos de su oficina, la enfermera nos estaba esperando, ya había impreso todos los papeles y comenzaba nuestro recorrido por los tres edificios del Hospital para hacer todos los estudios.
Los primeros estudios fueron los análisis de sangre, así que fuimos al laboratorio y la enfermera comenzó a rellenar formularios. Fuí la siguiente paciente en pasar después de salir la persona que estaba en consulta. Me hicieron la extracción y nos confirmaron que todos los estudios estarían al día siguiente.
A continuación fuimos a RX para hacer la ecografía, y nuevamente la enfermera se ocupó de todos los papeles y pude pasar a hacerme la eco donde se volvió a constatar el cálculo en la vesícula, pero esta vez con mayor presición sobre la zona que al Dr. Li le interesaba analizar. Cuando salimos, la enfermera nos estaba esperando con los resultados impresos y nos dió un juego de copias en color.
Finalmente, y lo inesperado fue la endoscopía. Pero era necesario saber, si un año de infección en la vesícula había hecho algún estrago en mi estómago.
Nos dirigimos al edificio dos, y aquí había muchísimas personas. Todos sentados en orden esperando que llegara su turno. Cada tanto salía una enfermera que les entregaba una pequeña botella con el gel que se necesita para poder practicar la endoscopía.
Pero por otra puerta salían las personas completamente desvanecidas en sillas de rueda o camillas, entonces ya no quise pensar lo terrible que sería esto.
Cuando llegó mi turno, la enfermera salió con una botella diferente y me pidió que lo bebiera, pero antes de esto, una señora comenzó a protestar y pude entender algo de lo que decía, con justa razón se quejaba que llevaban horas esperando y su esposo se veía muy mal. Le dije a la enfermera que pasara el señor primero, que yo podía esperar un poco más, a fin de cuentas no eran las 9 de la mañana y habíamos llegado a las 8. Quizás ellos llevaban muchas horas esperando, y si BW estuviera en la misma situación yo se que puedo llegar a ser mucho peor que esa señora.
Hasta que llegó mi turno y me bebí mi pócima, pasé y me esperaba una señora muy amable. Me pidió que me sentara y procedió a explicarme lo que haría. Me dijo que a los pacientes chinos les daban anestecia general para hacerles la endoscopía, porque muchas veces era un poco difícil explicarles que lo que tendrían adentro es una cámara y que así se facilitaba mucho el trabajo. Pero que en mi caso sería sin anestecia, y que si yo me relajaba ella podría terminar lo más rápido posible.
Me hizo acostar en la camilla en posición fetal, me dio un mordisco blanco que tenía un orificio en el medio, y procedió a meter su manguera en mi garganta hasta llegar al estómago. Mientras me hacía el estudio me hablaba y explicaba cosas, hizo correr el enorme monitor para que yo pudiera ver todo lo que ella veía dentro, y aunque tenía muchas ganas de vomitar y no veía la hora de que ella terminara se hizo bastante llevadero, hasta que dijo, ahora voy a tomar un poco de tejido del estómago para hacer una biopsia y entonces ví todas las estrellas, constelaciones, planetas, y galaxias que se puedan imaginar.
Cuando terminamos nos hicieron pasar a un pequeño cuarto para que me relajara, y en cuestión de minutos volvió la doctora con las imágenes impresas y el informe en chino y en inglés. Nos dijeron que debíamos volver a las 13.30 hs, y que luego de dos horas yo podía ingerir algún alimento suave.
Salimos con BW y fuimos para que desayunara en su lugar favorito y después me acompañó a la librería donde puedo encontrar algunos libros en español para leer.
En las librerías a mi se me pasa el tiempo volando, así que cuando nos dimos cuenta era hora de volver al Hospital.
El Dr. Li nos estaba esperando, con todos los resultados en mano, me dió el diagnóstico y me propuso hacer la intervención el viernes siguiente. Ordenó todos los estudios prequirúrgicos y firmó la orden de internación para el día miércoles. Finalmente la enfermera nos acompañó nuevamente a hacer todos los papeles y pagos correspondientes. Hasta aquí todo el staff de médicos, enfermeras, técnicos hablaban inglés, excepto todo el personal administrativo, pero para eso teníamos la ayuda de la enfermera que hablaba muy bien inglés.
Tres de la tarde de aquel caluroso lunes, estábamos en un taxi de camino a la Estación Este de Trenes de Hangzhou para emprender el viaje de regreso a casa.-
Es por eso que día a día, en este proceso de apertura de China al mundo, más y más personas aprenden como segunda lengua el inglés. Y he aquí un punto sobre el cual se podría escribir un tratado: El negocio de la enseñanza del inglés en China.
Pero ese es otro tema, y esto es apenas el encabezamiento para relatar como funciona Servicios Internacionales en el Hospital Escuela de Hangzhou.
China, tanto como mi país, son muy burocráticos, y para cada paso que uno necesita dar dentro de una Institución, ya sea educacional, o de servicios, hay un montón de papeles que rellenar, estampillados, sellos, etc. Y el hospital no es una excepción.
Basicamente, la función de Servicios Internacionales es: Diferentes médicos y especialistas que hablan inglés y una enfermera que habla inglés acompañará al paciente a hacer todos y cada uno de los pasos necesarios.
Cuando uno se comunica por teléfono para solicitar un turno, lo atenderá una enfermera que habla inglés, y que le dará el turno más próximo, que puede ser al día siguiente, en caso de que no sea una urgencia para lo cual uno puede acudir el mismo día. La enfermera le dará las indicaciones necesarias para acudir a la primera consulta con un médico directamente relacionado a su dolencia. Es decir, acudir a la consulta con 12 horas de ayuno para realizar los primeros estudios.
El día que fuimos a la primera consulta, nos recibió una enfermera muy amable y 8 AM en punto el Dr. Li me hizo pasar a su consultorio. Chequeo y preguntas de rigor, yo entendí todo, pero WB que habla perfecto inglés quedó con cara de duda. Lo primero que me preguntó al salir fue si yo había entendido todo, y claro que entendí, porque es el vocabulario que uso todos los días para comunicarme con las personas chinas que hablan inglés conmigo.
Durante la consulta, el Dr. Li escribió un montón de cosas en su ordenador y rellenó varios formularios, todo en perfecta armonía. Cuando salimos de su oficina, la enfermera nos estaba esperando, ya había impreso todos los papeles y comenzaba nuestro recorrido por los tres edificios del Hospital para hacer todos los estudios.
Los primeros estudios fueron los análisis de sangre, así que fuimos al laboratorio y la enfermera comenzó a rellenar formularios. Fuí la siguiente paciente en pasar después de salir la persona que estaba en consulta. Me hicieron la extracción y nos confirmaron que todos los estudios estarían al día siguiente.
A continuación fuimos a RX para hacer la ecografía, y nuevamente la enfermera se ocupó de todos los papeles y pude pasar a hacerme la eco donde se volvió a constatar el cálculo en la vesícula, pero esta vez con mayor presición sobre la zona que al Dr. Li le interesaba analizar. Cuando salimos, la enfermera nos estaba esperando con los resultados impresos y nos dió un juego de copias en color.
Finalmente, y lo inesperado fue la endoscopía. Pero era necesario saber, si un año de infección en la vesícula había hecho algún estrago en mi estómago.
Nos dirigimos al edificio dos, y aquí había muchísimas personas. Todos sentados en orden esperando que llegara su turno. Cada tanto salía una enfermera que les entregaba una pequeña botella con el gel que se necesita para poder practicar la endoscopía.
Pero por otra puerta salían las personas completamente desvanecidas en sillas de rueda o camillas, entonces ya no quise pensar lo terrible que sería esto.
Cuando llegó mi turno, la enfermera salió con una botella diferente y me pidió que lo bebiera, pero antes de esto, una señora comenzó a protestar y pude entender algo de lo que decía, con justa razón se quejaba que llevaban horas esperando y su esposo se veía muy mal. Le dije a la enfermera que pasara el señor primero, que yo podía esperar un poco más, a fin de cuentas no eran las 9 de la mañana y habíamos llegado a las 8. Quizás ellos llevaban muchas horas esperando, y si BW estuviera en la misma situación yo se que puedo llegar a ser mucho peor que esa señora.
Hasta que llegó mi turno y me bebí mi pócima, pasé y me esperaba una señora muy amable. Me pidió que me sentara y procedió a explicarme lo que haría. Me dijo que a los pacientes chinos les daban anestecia general para hacerles la endoscopía, porque muchas veces era un poco difícil explicarles que lo que tendrían adentro es una cámara y que así se facilitaba mucho el trabajo. Pero que en mi caso sería sin anestecia, y que si yo me relajaba ella podría terminar lo más rápido posible.
Me hizo acostar en la camilla en posición fetal, me dio un mordisco blanco que tenía un orificio en el medio, y procedió a meter su manguera en mi garganta hasta llegar al estómago. Mientras me hacía el estudio me hablaba y explicaba cosas, hizo correr el enorme monitor para que yo pudiera ver todo lo que ella veía dentro, y aunque tenía muchas ganas de vomitar y no veía la hora de que ella terminara se hizo bastante llevadero, hasta que dijo, ahora voy a tomar un poco de tejido del estómago para hacer una biopsia y entonces ví todas las estrellas, constelaciones, planetas, y galaxias que se puedan imaginar.
Cuando terminamos nos hicieron pasar a un pequeño cuarto para que me relajara, y en cuestión de minutos volvió la doctora con las imágenes impresas y el informe en chino y en inglés. Nos dijeron que debíamos volver a las 13.30 hs, y que luego de dos horas yo podía ingerir algún alimento suave.
Salimos con BW y fuimos para que desayunara en su lugar favorito y después me acompañó a la librería donde puedo encontrar algunos libros en español para leer.
En las librerías a mi se me pasa el tiempo volando, así que cuando nos dimos cuenta era hora de volver al Hospital.
El Dr. Li nos estaba esperando, con todos los resultados en mano, me dió el diagnóstico y me propuso hacer la intervención el viernes siguiente. Ordenó todos los estudios prequirúrgicos y firmó la orden de internación para el día miércoles. Finalmente la enfermera nos acompañó nuevamente a hacer todos los papeles y pagos correspondientes. Hasta aquí todo el staff de médicos, enfermeras, técnicos hablaban inglés, excepto todo el personal administrativo, pero para eso teníamos la ayuda de la enfermera que hablaba muy bien inglés.
Tres de la tarde de aquel caluroso lunes, estábamos en un taxi de camino a la Estación Este de Trenes de Hangzhou para emprender el viaje de regreso a casa.-
domingo 17 de mayo de 2009
Al fin en casa ...
Siiii!!! Ya estamos de vuelta, en proceso de recuperación (postoperatorio), con dieta semilíquida por 15 días, con un montón de pastillas, y con muchas ganas de seguir disfrutando la vida.
Volviendo a la normalidad paulatinamente ... Gracias por su agradable compañía!
Volviendo a la normalidad paulatinamente ... Gracias por su agradable compañía!
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